Denise Lugo: Reinventarse a través de un pincel

El arte y las oportunidades brindadas en los Estados Unidos transformaron a la venezolana Denise Lugo, quien gracias a su ferviente pasión por darle empuje a la cultura y el apoyo a sus coterráneos, hoy es toda una Hispana Realizada.

Su elocuencia y ganas de continuar aportando ese grano de arena dentro de las artes plásticas, además del anhelo de algún día volver a su país natal para enseñar lo aprendido en este suelo americano, muestras rasgos de una historia que vale la pena contar, porque no es solo un ejemplo de lucha, sino también de agradecimiento diario por su crecimiento personal  y profesional.

Afirma en cada palabra lo feliz que la hace respirar en los EEUU una libertad incomparable. Así que los invito a disfrutar igual que yo, de esta gratificante entrevista que se suma a nuestra lista de mujeres inspiradoras.

ENTREVISTA EN VIDEO

ENTREVISTA EN AUDIO

¿Cómo llegaste a los EEUU?

Yo llegué con suerte, con una empresa norteamericana que estaba en mi país y me vine a manejar Latinoamérica. Trabajé con ellos por cinco años. Había llegado al tope del nivel donde me encontraba y decidí cambiar de rumbo, me enamoré de Colombia y emprendí un camino hacia allá, primero con una empresa en el área de marketing y relaciones públicas, luego con algo que hace años quería como lo es el apoyo cultural y así se me dio la oportunidad de crear una fundación para la integración cultural que nació entre Colombia y Venezuela. Dada las circunstancias que vivían Venezuela y los artistas venezolanos, me parecía ideal darle la oportunidad a nuestros artistas y que además conocieran la cultura colombiana.

Luego de esta experiencia, decidí regresarme a los EEUU porque aquí estaba mi familia, yo era residente y era el mejor lugar para estar.

¿Qué oportunidades te abrió este país para tu talento en la pintura?

La primera oportunidad fue la de reinventarme, porque una llega a cierta edad donde te cuestionas algunas cosas. Yo nunca había agarrado un pincel, aunque sí había estado dentro del ambiente cultural, pero nunca desde la acera de la artista. Y me tomé un año sabático, aunque ya van como por cuatro (risas), y me propuse ver de qué era capaz. Comencé a pintar, aprender, explorar las oportunidades que me dio este país.

¿Qué retos tuviste que enfrentar como hispana?

Fue descubrirme. Ese creo que fue el mayor reto que tuve aquí. Y adaptarme a la cultura americana, porque cuando en realidad estás dentro de este país es cuando realmente la conoces, no cuando estás fuera. Eso no fue fácil. De ello aprendí que uno tiene que quitarse el chip del lugar que vienes y tratar de involucrarse y ser parte de esta sociedad.

Cuéntanos un recuerdo agradable y otro no tan agradable, de cuando llegaste a este país

Yo creo que tengo solo recuerdos bonitos, porque gracias a Dios no he tenido malas experiencias. Pese a que mi inglés no era el mejor, los americanos con los que trabajé me abrieron los brazos desde el inicio, eso fue excelente.

Y si hablamos de un recuerdo difícil, más que desagradable y que fue un gran reto, fue una conferencia que tuve que frente a unas 500 personas y por supuesto no me sentía tan segura con mi inglés, pero me defendí. De ello aprendí que si tu actitud es la correcta, tienes éxito.

¿Cómo te sentiste después que hiciste esa charla?

¡No me lo podía creer! Sentí como que ¡ya superé esto! Y más o menos es lo que me pasa cuando hago una exposición. Cuando voy a una me siento algo así como aterrada, porque me pregunto si van a gustar los cuadros, especialmente porque no tengo estudios académicos en artes plásticas, pero enfrentar ese sustico es sabroso para así atreverse. Lo peor que te puede pasar es que te caigas y de allí lo que queda es sacudirse y volverse a levantar.

Hablando de miedo, ¿Qué consejos les puedes dar a las hispanas que llegan con un puesto de meseras?

Si te toca barrer o limpiar, cocinar, atender a una persona mayor o a un niño pequeño, hazlo, porque ningún trabajo afecta tu dignidad ni tu persona. Eso además te da la oportunidad y la estabilidad que necesitas para tener algo de dinero para ahorrar y puedas surgir para salir adelante en lo que eres. Trabajar es lo importante, no importa en qué, es lo que te da el crecimiento.

Hablando de este tema, ¿Cuál crees es el secreto del éxito fuera de tu país?

Creer en ti. Enfocarte y creer que se puede. Este es un país de libertades y entre ellas nace la oportunidad de surgir en el plano que sea.

¿Es posible encontrar la esencia venezolana en tus cuadros?

Mira no sé si la esencia venezolana se siente porque me ha tocado estar fuera de mi país tanto tiempo, pero lo que sí trato de reflejar en mi arte es aquello que transmite el rostro. Porque a lo largo de mi vida hice muchas fotografías de rostros, y quizás se pudiera notar en algún artista venezolano que haya pintado.

Si te tocara regresar a Venezuela, ¿qué te llevarás de los EEUU?

Me llevaría la palabra libertad en todos los sentidos y trataría de aplicarla en mi país, porque es lo más bonito que he aprendido en EEUU, la libertad y el respeto por ser quien eres. Otro aspecto que me llevaría es que se debe ser recto y correcto en todo. Como por ejemplo, pagar impuestos. Ser ciudadano es lo que aprendes, a hacer las cosas bien.

¿Observas algún error en las mujeres que llegan a este país buscando su realización?

No me ha tocado. Las personas que he conocido, llegan muy decididas a mostrar que pueden hacerlo. Siempre vienen muy enfocadas a realizarse y a llevar lo mejor  de sí.

¿Es Miami una ciudad ideal para las hispanas o recomendarías otro lugar?

Tuve la fortuna de vivir en Washington, y me encantó –salvo el frío porque no me gusta (risas)- Pero si llegas a Miami porque tienes las comodidades aquí, quédate, porque siento que es una ciudad muy multicultural en la que hay muchas cosas por hacer. Pero vale la pena explorar otras ciudades. Cuando entras a EEUU te consigues cosas maravillosas.

¿Cómo te proyectas en cinco años?

Trataré de ser una persona mejor. Tengo muchos sueños por realizar en Venezuela, para aportar un grano de arena en reconstruir el país, y espero en cinco años estar allá, sin abandonar este país. Quiero enseñar lo que he aprendido afuera y poderlo multiplicarlo en la sociedad, porque tenemos que hacer mucho en educación en Venezuela, y de aquí me podré llevar buenas herramientas e implementarlas en libertad.

¿Te consideras una Hispana Realizada?

Si. Aquí sí. Gracias a Dios, al apoyo de mi familia y a las oportunidades que me ha dado este país.

¿Qué color representa tu vida?

El negro (risas). Porque para mí es la base donde deben estar todos los colores, entonces es lo que te permite ver la luz, los colores.

Tú forma artística de expresión favorita

La música.

Hablando de cultura, ¿cuál es el valor más significativo del norteamericano?

La libertad.

¿Cuál es tu mantra?

Soy luz. Todos los días lo hago, lo aplico y lo proyecto en la medida que puedo.

¿Algo más que te gustaría agregar?

Quisiera dar un mensaje a todas las hispanas que llegan a este país, que sé que duele cuando lo tienes que hacer por obligación. Creo que ese dolor lo tiene que transformar en luz, en ser positivas, en agradecer que tienen la oportunidad de desarrollarse en un país en libertad, y que en este país pasan muchas cosas buenas y en eso tenemos que enfocarnos. Y por último lleven en su corazón su país siempre.

¡Únete a nuestra comunidad Hispanas Camino al Éxito en Facebook para conectarte y relacionarte con otras hispanas en los Estados Unidos! Haz clic aquí para solicitar acceso a nuestro grupo privado de Facebook.

ACERCA DE MARCELA

Tras una experiencia de más de 30 años como empresaria, Marcela Reyes es hoy una poderosa coach, mentora y conferencista de renombre internacional cuya pasión es ayudar a las mujeres hispanas a tener éxito en los Estados Unidos. Marcela es la fundadora y directora ejecutiva de HispanaRealizada.com, la comunidad virtual dedicada a inspirar, empoderar e incentivar a las inmigrantes hispanas a entrar en acción para que realicen sus sueños a través de desarrollo personal, profesional y empresarial. Clic aquí para conocer más sobre Marcela.